El Grinch de San Valentín

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Rocío salió a la calle, pero no porque ella quisiera. Sus amigas le habían obligado a no quedarse encerrada en casa como hacía el resto de los años. “Hoy nada de chicos”, le repitieron varias veces. Desde el principio supo que esa promesa sería difícil de cumplir. Seguro que alguna recibiría un mensaje ñoño de su pareja. Sin embargo, lo hacían por ella, por lo que no le quedó más opción que aceptar, a pesar del gran odio que siempre tuvo por la fecha.
Perdió su esperanza de conocer el amor. Ya era mayor, la mayoría de sus amigas estaban casada o divorciadas, pero al menos en algún punto de su vida habían experimentado ese desconocido sentimiento. Ella, aunque lo intentó, nunca logró más que arrepentimiento, arrepentimiento por haberse acostado con tantos hombres imbéciles, y desilusión. Tenía los bolsillos llenos de desilusión.
En la cafetería, sus amigas intentaron animarla, pero lo único que hicieron fue empeorar la situación.
– No pienses que estás gorda o eres fea –dijo una de ellas.
– Sí, estás muy bien para la edad que tienes. Es indiscutible –argumentó otra.
– Algún día encontrarás a tu príncipe azul.
Y pensó en asesinar con crueldad a sus amigas.
No pudo contenerse, no como siempre había hecho. Fue la gota que colmó el vaso.
– ¿Vosotras os creéis perfectas? –preguntó con un tono de voz cargado de ira–. Tú –señaló a una de ellas– sabes perfectamente que Juan te pone los cuernos con su secretaria, pero no haces nada porque temes verte viviendo con tu madre. Y tú –reparte para todas–, tú ni quieres a tu marido. Estás aburrida de él y por eso no quitas ojo al camarero…
Cuando terminó de decir las verdades a la cara, se sintió bien, demasiado bien, tanto que se acercó a una pareja que desayunaba acaramelada, inconsciente del mundo, y les hizo volver en sí. Acusó al hombre de no quererla más que para llevarla a la cama y a ella de estar con él por el dinero.
No se dio cuenta, pero perdió la razón o la recuperó. Muchos consideraron a Rocío un monstruo, otros, la voz de la verdad, pero desde entonces nada volvió a ser igual. Ya nadie sale el 14 de febrero por miedo a que destruya su amor o desvele la realidad que uno no se atreve a considerar.


Relato nº2 de La Relatadura. Descarga el libro completo pinchando sobre esta frase.

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22 comentarios en “El Grinch de San Valentín

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