Aventura en… Barcelona

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La última escapada/locura que hicimos, fue para ver esta gran ciudad.
Todo surgió… Es difícil de explicar. Digamos que gracias al modo online de Call of Duty conocimos a alguien que vamos a llamar D. El caso es que nos invitó. ¿Por qué no? Lo único que nos daba miedo era que resultara ser un asesino, que todo apuntaba a ello, ya que nos mandaba fotos cual Robin Hood con un arco.
– Os doy cinco minutos de ventaja. Luego os cazaré –diría él con voz tenebrosa.
Y moriríamos porque vivía en medio de la montaña, en una urbanización en Argentona, en la zona más apartada. Si quisiera hacerlo, sería el sitio idoneo. Nunca encontrarían nuestros cadáveres, ni tampoco oirían nuestro gritos. Pero, bueno, somos gente confiada.
Así pues, en una vacaciones, aprovechamos para ir.
Tengo que decir que me agobié bastante con el tráfico al llegar a la ciudad. El gps hizo de las suyas y nos tocó cruzar de punta a punta. Aunque tardamos un poco más pude disfrutar de las vistas de enormes edicificios.
Llegamos al lugar de encuentro, después de meternos en una zona prohibida del puerto y que los mossos nos indicaran amablemente nuestro camino. Fue un poco raro el tema de vernos en persona y eso. Aunque ya le hubiéramos visto en fotos con el arco, que precisamente llevaba (venía de entrenar) y hubiéramos hablado horas por el micro de la play, la tensión estaba ahí, pero poco a poco se disipó.
Hicimos turismo por esos enormes centros comerciales de Barcelona, ya que así podíamos librarnos del coche por un rato. Había una rotonda en la que reinaba la ley de la jungla, solo los más fuertes sobrevivían.
En su casa, apartada y sin aspecto de casa encantada, nos enseñó a tirar con arco. Que mola mucho, por cierto. Y cenamos para salir a dar una vuelta por Mataró. Tomamos unas cervezas en un bar de “moteros” muy simpáticos, unos cócteles geniales en una coctelería y terminamos la noche en una discoteca. Las cinco de la mañana y salimos porque teníamos que cumplir la promesa de bañarnos por la noche en el mar como tradición que empezamos en Castellón. Ya contaré esa historia otro día.
Así pues cumplimos con ella. Aun con la rasca y la tormenta que teníamos a nuestra espalda, el agua estaba genial, para unos más que para otros.
Era hora de volver a casa si queríamos disfrutar del siguiente día y de la ciudad. No sé si Mataró es enorme o me lo pareció por el cansancio que llevaba. Nunca íbamos a llegar a la parada de autobús, cuando empezó a llover. La excusa perfecta para llamar a un taxi.
Y empezó a llover más. Creímos que era el diluvio universal. No he visto llover de esa forma en mi vida. Unos relámpagos surcaban el cielo de punta a punta y los truenos nos dejaban sordos.
No pasaba nada porque estábamos dentro de un coche, hasta que el buen taxista nos dijo que él de ahí no pasaba. Un torrente de agua caía por la carretera por donde debíamos subir. Se había transformado en un auténtico río de agua marrón.
– ¿Corremos?
Fue muy bonito decirlo, pero pez que lucha contra corriente… No era fácil avanzar. El agua nos llegaba a las rodillas. Entre la cuesta, el agua y la falta de pulmones llegué a pedir que uno de eso rayos que caían a nuestro a lado me electrocutara. Era imposible que sobreviviéramos a eso.
– Tenemos que refugiarnos.
Y a la primera casa que vimos llamamos. Un hombre desnudo nos abrió, a parte de eso, una buena persona que no le molestó que lo despertáramos en medio de la noche para dejarnos entrar. Si hubiéramos sido ladrones en su casa había bastante que robar. Solo diré que parecía un museo. Vivía con su pareja, otro hombre que sí llevaba pijama, e igual de agradable que él. Nos dieron unas toallas para secarnos en medida de lo posible y nos dejaron el teléfono para llamar. No había señal. Y de nuevo, nos volvieron a sorprender. Nos llevaron en coche hasta la casa.

To be continued…

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12 comentarios en “Aventura en… Barcelona

  1. Oh, emocionante, es de esos días que parece que todo se pone en contra.
    Pero al final es de los viajes que recuerdas con nostalgia, y que contarás con orgullo a todo el mundo.
    Qué cosas nos trae Internet !!!!

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  2. Repetir ese viaje, en ese entorno que describes, un día de sol y primaveral, tiene que ser encantador.
    Y me alegro de que vuestros nuevos amigos , no fueran unos asesinos y terroristas.
    Siempre, como habeis podido comprobar, hay gente dispuesta a ayudar y acoger en su casa, incluso a desconocidos.

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