Miento por ti

_All Night Long_(8) En aquel bosque todo daba más miedo. Sus árboles secos, muertos y quemados por un incendio pasado sugerían que allí había ocurrido algo muy malo. La niebla no ayudaba, aunque sí para esconder los escalofríos de los jóvenes asustados que estaban alrededor del fuego. Muchos de ellos se arrepentían de haber convencido a sus padres para hacer una acampada, pero nadie lo decía.

– ¿Sabéis? Yo vivía aquí cuando tenía vuestra edad, hace tanto… –comentaba el padre que los había acompañado.

– ¿Estaba aquí cuando se produjo el incendio? – preguntaba el curioso del grupo.

– No solo estaba, yo lo vi todo, pero no puedo contaros esa historia. No quiero que vuestros progenitores me acusen de haberos traumado.

Esas palabras solo hacían que su interés creciera. Le rogaban por activa y por pasiva que les relatara su vivencia. Todos querían hacerse los valientes, al menos hasta que vieron la casa derruida donde supuestamente vivió. No quedaba gran cosa de ella, dos vigas y un trozo de pared ennegrecida.

– ¿Por qué nunca me has hablado de esto?, ¿te lo estás inventando? –indagaba su hijo dolido, pero su padre no lo escuchaba.

– Aquí empezó todo –decía el padre con una sonrisa triste–. Todavía recuerdo aquella noche con pleno detalle. Era muy similar a la de hoy. Traje a mis amigos a casa, ya que mis padres no estaban. Se habían ido a ver a mi tía que padecía una grave enfermedad. No había un adulto que nos vigilara y… las cosas se complicaron.

– ¿Se emborrachó, señor? –preguntaba una chica demasiado educada para su edad.

– Nos emborrachamos y bastante. Fue una auténtica locura. Corríamos por el bosque, trepábamos por los árboles, reíamos, caíamos y rodábamos por las cuestas. Hubo a quienes les sentó mal y vomitaron por todas partes o los que simplemente se quedaron inconscientes.

– Tu padre es una pasada –sentenciaba alguien por lo bajo.

– Mi mejor amigo y yo acabamos en la copa de un pino –continuaba diciendo el narrador–. No sé cómo, pero había conseguido un cigarro y allí, decididos, lo fumamos. Mi primer y último cigarro. El padre detenía sus palabras y miraba a todos, esperando que sumaran uno más uno.

– ¿Tú provocaste el incendio? –le interrogaba su hijo sin querer la respuesta.

– No solo provoqué el incendio, cinco de mis amigos murieron. A día de hoy todavía escucho los gritos en mi cabeza.

El cuento caló hondo entre los espectadores. No sabían si odiar a aquel hombre o sentir lástima. A alguno de ellos afectó y cambió, como a su hijo, quién había empezado a fumar recientemente. Lo que nunca supieron es que solo era un cuento. La verdadera historia del bosque era mucho peor.



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28 comentarios en “Miento por ti

  1. Sí esto es sólo un cuento
    No quiero pensar en la verdadera historia.
    Pero aún así, espero leerlo pronto
    Casi casi, estoy pensando en dejar de fumar
    Cuando nos cuentes la verdadera, quizás, lo consiga.

    Precioso relato

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  2. Cuando leía este relato me acorde de una historia que me contaba mi hermana la mayor de niño sobre un anillo y que al final quedaba la intriga sobre donde estaba el anillo y cuando le preguntaba por el mi hermana me daba un susto de tres pares de cojones, a pesar de ello me gustaba la historia y quería que me la contara a menudo, aun sabiendo el final siempre me daba el susto.

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