El cántico

background-647559_1280La sirena mueve su pelo húmedo al viento y quedo embelesado. Se le pega a la cara, lo escupe y lo aparta.

Está tan hermosa sentada en su roca, desprendiendo ese olor denso a pescado… Tengo que hacerla mía, desposarnos, aunque tenga que traer un altar al mar.

Tal vez no podamos consumar, pero siempre podremos hacer otras cosas. Quiero ser las vieiras que cubren sus encantos escamosos, recorrer sus branquias con mi lengua, que me roce con esa membrana que une sus raros dedos, entrelazar mis piernas a su aleta y probar esa boquita que siempre parece estar diciendo “Oh”. Me da igual no saber nadar.


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25 pensamientos en “El cántico

  1. Oh!!!!
    Que romántico! !!!!
    Es cierto, que las sirenas cuando se secan, cambian su cola por piernas?
    O es un mito?
    A ver si me acuerdo y cuando vea una, se lo pregunto.

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  2. Pero… a mí no me queda claro… ¿Por qué huele a pescado la sirena? ¿Porque ella es pescado o…?
    Yo tenia entendido que solo hay dos cosas en el mundo que huelen a pescado… Y una de ellas es el pescado… No digo más que luego se me entiende todo. 😉

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  3. Pingback: Quinto mes | Pensando en la oscuridad

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