Déjalo, no lo pienses y sigue corriendo

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Aunque trataba de convencerme de que había abandonado a mi amigo para poder sobrevivir, no podía dejar de sentirme culpable. Por más que corría, no podía huir. Su muerte causada por las bestias que nos seguían se quedaría para siempre en mi memoria. “No lo pienses”, me decía, igual que cuando veía a toda esa gente muriendo. Y seguía corriendo, andando, esquivando, trotando, hasta alejarme de la ciudad, hasta notar el sabor salado de la sangre en mi boca. Tenía que detenerme. La cabeza me iba a explotar y las piernas comenzaban a flaquear.

Me miraba y veía lo que tanto temía: me habían arañado en el brazo. Entonces lo comprendía: iba a ser la última vez que pudiera correr o pensar antes de convertirme en uno de ellos.


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29 pensamientos en “Déjalo, no lo pienses y sigue corriendo

  1. En fin sabia que tenia que pasar tarde o temprano, una lastima tan guapa y joven y ahora te volverás una come cerebros con piel de uva pasa y llena de colgajos, espero que eso no merme tu afición por escribir…..
    posdata : sería una putada jajajajajajaja

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    • El otro día lo comentaba. Últimamente me ha dado por escribir “oscuro”. Supongo que mi subconsciente trata de decirme algo… o que la muerte me acojona y me inspira. No sé… Da igual mientras siga teniendo a la inspiración de mi lado.

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  2. Hacerse humano, un humano rutinario, tiene eso, te contagian con nada, te arrastran con nada … es difícil no dejarse llevar. Un solo roce y te conviertes en uno de ellos.

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