Destiny

Vantage Points(13)

Mi nuevo nombre es Destiny. Puede parecer un nombre de prostituta o de stripper. No lo es. Es un nombre perfecto para una vidente o eso creo.
Hoy abro mi pequeña tienda al público, mi pequeño timo. No tengo el poder de adivinar, de acuerdo, pero eso no tienen por qué saberlo. Solo busco sacar dinero, ya que encontrar trabajo es imposible y si con ello puedo hacer el bien dando esperanzas a la gente, ¿qué más se puede pedir?
Giro el cartel que anuncia “abierto” y me siento a esperar. Jugueteo con toda la parafernalia que he comprado en los chinos y que aquí venderé por un precio escandaloso: incienso, velas, sacos de hojas secas, sales de baño, atrapasueños y demás chorradas.

CLIENTE 1
Una mujer bien entrada en el medio siglo entra vergonzosa por la cortina de cuentas haciendo más ruido del que quiere hacer. Dejo que se relaje curioseando todo y espero mientras sigo leyendo el periódico.
– ¿Quiere que le lea la fortuna? –le pregunto cuando se acerca.
Parece sorprenderse de mis increíbles poderes y asiente con los ojos muy abiertos.
Le llevo hasta un pequeño apartado que he cubierto con telas para que parezca más íntimo. Cojo las Cartas del Tarot y empieza el espectáculo.
– La Fuerza… Usted es una persona con mucha fuerza, pero siente que se le está acabando. –La mujer vuelve a asentir pasmada–. El Loco… Diría que está hablando de su marido. ¿No cree?
– Desde luego. El muy desgraciado me trae de cabeza.
Ajá.
– La Emperatriz. ¿Lo ve?
Se acerca y mira la carta.
– ¿Soy yo?
– Quizás podría ser otra mujer en la vida de…
– ¿Me engaña? –me interrumpe.
Saco otra carta, dándomelas de profesional.
– La Justicia… Pronto lo descubrirá.
– ¿Y qué debería hacer?
– La Luna… Eeeeh. –Destiny, improvisa–: Solo hay una forma civilizada de asegurarse. Todas las noches dele sexo y si se niega, será que es infiel. –Rebusco entre las cartas El Juicio ahora que no me mira–. Y será el juicio. Tendrán que hablar y ver si se divorcian o si pueden superarlo.
La dejo bastante confusa, pero al final me da las gracias, me paga y se va.

CLIENTE 2
¿Un hombre? No esperaba que este rollo le fuera a los hombres, no a los que son tan guapos y tienen ese culo de infarto.
– Hola.
– Hola –me responde con una sonrisa.
– ¿Qué puedo hacer por ti?
– ¿No lo adivina?
– Quieres que mire en tu futuro, pero no lo entiendo. Tienes un aura preciosa. Seguro que todo lo que te depara es bueno.
En defensa a este tonteo descarado tengo que decir que llevo bastante tiempo inspirando incienso y tal vez esté algo colocada.
Lo llevo hasta el apartado y le pido la mano, pero porque quiero ver si es suave. Empiezo a recorrer las lineas con mis dedos.
– Tendrás una larga vida. Has tenido algún que otro traspié con el amor, pero lograrás superarlo encontrando a tu alma gemela, solo si miras al frente y te olvidas del pasado.
(La que está enfrente soy yo.)
– La verdad es que hay una nueva mujer –me dice con un tono tímido, por lo que interpreto que ha captado mi indirecta.
– Deberías invitarla a cenar y ver lo que pasa.
Recupera su mano, se levanta y anuncia:
– Voy ahora mismo a buscarla y decirle lo que siento. ¿Cuánto le debo?
– 200 euros.
No cobro tanto, pero ¿qué pasa? Estoy dolida.

CLIENTE 3
Una jovencita coge un colgante que presuntamente trae buena suerte y me mira con curiosidad mientras le cobro.
– ¿Qué me quieres preguntar?
– ¿Hablas con los muertos?
Es directa, la condenada.
No se me había ocurrido. Está bien ampliar el negocio. Seguro que hay mucha gente que quiere mandar un mensaje al más allá.
– Hablar con los muertos es muy complicado. Ellos tienen que estar por la labor y para mí resulta agotador, pero puedo hacerlo, por cierto precio.
– ¿Te vale 500? –cuestiona enseñándome el morado billete.
Oh, sí, me vale. Con eso podré cerrar por hoy e irme a casa. Ya he trabajado demasiado.
– Será suficiente. Y dime, ¿con quién quieres hablar?
– Con mi abuela. Murió hace poco y… sé que todavía sigue conmigo. No sé, es como si quisiera que hiciera algo por ella. Tú has tenido que sentirlo. Es como una fuerza, de hecho creo que ella me ha traído hasta aquí.
Está tan loca como me imaginaba.
Pongo una vela en la mesa y le pido que me de la mano para hacer un círculo alrededor de ella. Para la próxima compraré una ouija. Le ordeno que cierre los ojos y guarde silencio.
– ¿Cómo se llama?
– Raimunda.
Pobre.
– Alabada seas, Raimunda. Oh, tu nieta y yo invocamos tu espíritu. Oh, Raimunda, preséntate ante mí, pues te ofrezco mi cuerpo para hacer llegar tu mensaje.
Me detengo al ver como la vela empieza a titilar. Un fuerte golpe en el pecho me corta la respiración. ¿Me está dando un ataque? Deberían decir que el incienso es venenoso. Poco a poco el dolor punzante va remitiendo, pero siento que pierdo el control de mi cuerpo. No siento las manos y aunque quiero chillar, las cuerdas vocales no me responden. Mi cabeza se levanta sola para mirar a la joven.
– Hola, cariño –digo sin tener intención.
– ¿Abuela?
– Sí, mi niña. Y he venido para quedarme.

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71 pensamientos en “Destiny

  1. Dime donde te pones a adivinar el futuro.
    Para no ir ?
    Estafadora!!!!!!!!!!!!!!!
    Y 200 euros? ????????..
    Ja que buena. A uno por día ,ganas un pastón

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  2. Surrealismo en estado equinoccial, Henar … te estás superando. ¿A qué horas eres destiny? … verás tengo algo pendiente con alguien del más allá y pensaba subirme a tu barco.
    Un abrazo … con el alma en vilo.

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  3. Pingback: Quinto mes | Pensando en la oscuridad

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  5. Ya me mandaras tu foto, como dibinity ja js…
    ..

    Con tu casaca azul celeste, toda vaporosa y moviéndose a merced del viento. Tu cabello suelto, .unos grandes tacones! , yasabes tienes que dar la talla. Tus gafas amarillas, de espejo, que te permiten ocultar, tus gestos, pero hace que tu interlocutor, se vea reflejado en ellas.
    Y con las manos en tu bola de cristal. Rodeados de una tenue y sombria luz.
    Ya me gustaría verte. Ya!

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  6. Tu aprende bien a fingir, con una mirada u actitud esotérica.
    Di a la gente lo que quiere oir.
    Quizás en éste nuevo trabajo, no haya llegado aún la crisis. Puedes forrarte, si actúas con astucia

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  7. Hola desde el más allá.
    Me envenenaste con un beso. No me recordaras. Has matado a tanta gente que solo soy uno más en tu agenda.
    Aun estoy en el infierno. Sigo bajando niveles. Pero cuando llegue al fondo resurgiré y mi venganza será muy divertida…. Te devolveré el beso y entonces y solo entonces sabrás que el incienso no es nada comparado con el azufre.

    Genial relato. Como siempre a tus pies.
    Un abrazo. ( el beso ya llegara… Cuando menos te lo esperes)

    Le gusta a 2 personas

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