En el parque

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Los columpios se mecían por el aire fresco, invitando a Darío a que tomara asiento, pero a él no le interesaba lo más mínimo. Se mantenía tumbado, debajo de un gran árbol, esperando que las hojas secas del otoño cayeran y cubrieran su cuerpo.
Darío era un niño solitario. No se sentía cómodo con desconocidos. En realidad no se sentía cómodo con nadie, pues nadie comprendía por qué hacía lo que hacía. Mejor formulado sería que no entendían por qué no hacía lo que no hacía, porque no hacía nada que no le sugirieran u ordenaran.
– Baja al parque –le decía cada día su madre–. Seguro que hoy logras hacer amigos.


Si los columpios tuvieran sentimientos, uno de ellos se mostraría inquieto y expectante al ver como Darío se acercaba a él por primera vez. Luego se desilusionaría al no recibir movimiento alguno.
Darío era un niño solitario hasta que Fede se le unía. Se habían conocido hacía una semana gracias a los padres de ambos, que coincidían en que eran tal para cual, y estaban en lo cierto. Los dos eran amantes del silencio. Uno al lado del otro podían tirarse horas mirando el cielo, tumbados en el suelo en el que en ese instante no podían. Odiaban la nieve.


Darío impulsaba con fuerza a su amigo, que se preparaba para dar el salto de su vida. Fede estaba nervioso, pero no quería que lo llamara gallina. El columpio se elevaba cada vez más. Era ahora o nunca. Se sentía volar hasta que descubría que el aterrizaje no era lo suyo. Un chasquido en el tobillo y el posterior grito les avisaba de que no había salido como ellos creían.
Darío y Fede se convertían en inseparables después de toda una tarde en urgencias recibiendo las miradas preocupadas y enfadadas de sus padres.


Los inseparables atajaban por el parque después del primer día de instituto.
– Quien los ha visto y quien los ve –dirían los columpios si hablaran.
Iban riendo y hablando, casi saltando emocionados porque en algunas clases coincidían y con eso les valía.
Darío y Fede eran distintos. Ya habían vivido muchas cosas juntos, habían ganado confianza y dejado sus mundos, porque juntos no habría fantasía que se les resistiera, ni en la realidad.


Era viernes y los dos púberes habían robado media botella de ron y dos latas de cerveza a sus padres. Tumbados se preguntaban si sería suficiente y si deberían estar notando algo.
– Si nos balanceamos en los columpios, lo mismo sube el alcohol antes –proponía Fede aburrido.
– Ni lo pienses. Esos columpios están malditos.
Habían tenido otros incidentes con ellos. Darío casi perdía un dedo en las cadenas hacía algún tiempo. Sin embargo, pronto se arrepentían de no haber ido para poder mirar desde más cerca a esa chica que se columpiaba abstraída contemplando el cielo. Era hermosa y no solo desde el punto de vista de los ebrios.
Darío se acercaba envalentonado y conocía a su primer amor. Fede, más de lo mismo.


Aquella tarde calurosa Luz despertaba más hormonas de las que solía despertar. Su pelo rojo esparcido daba la sensación de ser el mismo sol, aunque en un cielo verde. En cambio, su cuerpo era la noche, la que crea confusión, bajo ese vestido corto y negro, y que contrastaba con su piel blanca, tan blanca como la luna, y con las pecas que bien podrían ser el firmamento. Algo así decía el poema que Fede le había escrito, pero que no había enseñado a nadie.
Darío no era tan cursi, pero al igual que su amigo no podía dejar de mirarla, por mucho que se habían prometido que ninguno intentaría nada y que solo era una amiga.
Aquella tarde Luz causaba la primera separación de los inseparables al besar a Darío.


Fede sacaba al perro a pasear con la esperanza de encontrarse con ella. Si Darío había tenido su beso, él también quería, aunque sabía que su amigo se enfadaría como lo había hecho él. Pero así estarían en paz de nuevo, y de cualquier forma quería confirmar sus sospechas de que Luz también sentía algo por él. Y así era. Los dos chavales no eran los únicos confundidos.
Luz se dejaba besar por Fede con gusto, con el perro y los columpios como testigos, que junto a ellos guardarían el secreto.


– Te tengo que contar una cosa, pero no te enfades –decía Darío, sin mirarlo y arrancando hierbas del suelo.
Era una petición imposible. Sabía que se iba a enfadar, pero no aguantaba más sin decirlo.
– Di.
– Llevo cuatro meses saliendo con Luz.
Fede se enfadaba, lógicamente. Él llevaba justo lo mismo y no le hacía gracia haberse comido las babas de su amigo.
Los impeleables se peleaban por primera vez y no de broma.


El hombre con motosierra estaba preparado. Iban a construir en su querido parque un centro comercial. Ya no quedaría prueba de la amistad verdadera que antes poseían, y todo porque ninguno de los dos era capaz de mantenerse lejos de Luz. Ellos eran las polillas tras un amor compartido.
Darío se sentía estúpido. ¿Cómo había llegado a ese punto? Acostumbraba a desear la muerte del amigo que tanto quería. No hay nada que por amor no se haga, y Darío en ese instante, mientras el árbol de las dos iniciales talladas se derrumbaba, tomaba la decisión de que esa noche alguien moriría, además del parque. No sería él, ni su amigo. Sería Luz y la oscuridad a la que les había sometido.

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57 comentarios en “En el parque

  1. Qué gran historia. Me ha encantado la forma de contar los distintos momentos de sus vidas. Espero que no la matara con la motosierra del talador de árboles, porque la sangre se va fatal. 😛 Es de los pocos que antepone una amistad a una mujer.

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  2. ♬ …Hay un parque aquí en mi barrio
    que esto no es parque ni es “na”,
    con una estatua muy grande
    y aún más grande el pedestal.
    Donde un domingo lejano
    aprendimos a esperar
    a aquella niña de seda
    con perfume de mamá… ♬

    ¿La conoces?

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  3. Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va.
    Como calificar esta historia? En un principio me hizo sentir pena, soledad, falta de cariño, que Dario recupera, cuando en el hospital, es el centro de atención de todo el mundo.
    Alegria al descubrir y compartir con un amigo.
    El trio amoroso……, una mezcla de sentimientos, que les hace felices, otra vez en su soledad, y a la vez infelices, por su secreto.
    Muere luz? Quiero interpretar, que luz muere, pero muere, porque ambos amigos, deciden, que no vale la pena, destruir, lo que han ddejado atrás, la soledad,….
    LUZ muere en el pensamiento de ambos amigos, y ellos retoman? Su verdadera amistad.

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    • Ay, ay, ay… Canta y no llores… ¿No estamos cantando las típicas canciones de borrachera?
      Mi romántica amiga, si tú quieres pensar que Luz muere metafóricamente te lo permito, por lo que ha dicho Lottar, que traes sensibilidad en este territorio hostil, aunque por lo que veo, pronto te has unido al bando enemigo.

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    • Gracias por tu apoyo lottar, de momento he detenido a Henar, ya temia que mi sensibilidad, me hubiera costado cara.
      A me apunto a la partida de poker. No olvides llevar una silla , colócala en una zona, discreta,
      Me reconocerás por las gafas de sol y el abrigo negro.

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    • Afortunadamente mar bel! Tu contrapunto romántico y sensible
      será un gesto de equilibrio ante tanta voracidad perversa,
      no de Henar y Chus que se da por supuesta,
      si no a la de los rehenes atrapados en estas tramas que seguimos.
      Hoy más que nunca has hecho honor a tu nombre
      y la serenidad de un mar calmo y sereno trae paz
      con su aroma a sal y vida.

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  4. Humm mar bel… Sí, definitivamente la has vuelto a liar parda.
    Y Henar conoce perfectamente las dosis que ha de administrarnos
    para que la desintoxicación no sea completa y eficaz.
    Y con tu idea tu idea, aunque efectivamente la has vuelto a liar,
    reconozco que tiene su punto sensible.
    Definitivamente hoy te has levantado romántica.
    Bienvenida tu dosis de sensibilidad!

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  5. Esta historia me recuerda a una que viví hace muchos años con alguien que decía ser mi amigo y que también quería a la que fue el primero de muchos amores en mi vida, cien toneladas de hormigón endureció aquellos sentimientos (los de mi amigo) algún día contare esa historia.
    Ahora lo pienso y de haber sabido que el amor viene y va como el metro, no hubiera mandado a dormir a mi amigo bajo dos metros de hormigón, ahora deseo que se le formara una cámara de aire y sea feliz es su dura vida.

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    • Antoncaes, tú también? Pero es que no hay nadie “normal” (y por normal entiendo a alguien que no tenga ninguna situación truculenta en el armario) en este blog? Ufff Me parece que yo también debo tarde o temprano confesar… Pero sí, Henar tiene razón, hasta tu lado oscuro es tierno.

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    • Jajajajaja, Este blog es así, escogido entre la crem de la crem, mejor que no confieses nada mientras que no sea delante de un cura o de tu abogado (Los acoge el secreto de confesión uno, y abogado cliente el otro) Por lo que no podrán actuar en tu contra frente a un tribunal, mi lado tierno es el peligroso, es como la gelatina cuando quieres darte cuenta te ha absorbido.

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  6. No, si ya me imaginaba yo antoncaes que si estabas por aquí lo tuyo tendrías que tener…
    Aunque bien mirado… No, ni bien mirado ni nada, es la lianta de Henar que nos atrapa, en su deliciosa por otra parte añado, oscuridad.

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  7. Ahora entiendo bien, que hayas recortado, los días de publicación. Lo que os traeis entre manos, cada vez supone más tiempo. Y tampoco es cuestión de ponerse a escribir, con las manos y la boca llenas de sangre.
    Os habéis convertido en asesinos en serie, eso si, sois tan listos, que variais el patrón, por eso es tan difícil para el CSI. Se está convirtiendo en un caso internacional.
    Una cosita, la noticia de esta noche, han aparecido dos cadáveres, atados a las ruedas de un camión, lo curioso, es que estaban desangrados. Está relacionado con vosotros?.

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    • Me encanta escribir con sangre. Ups. Quizá no debiera decir eso, con lo de los dos cadáveres atados a las rueda de un camión, que no tiene nada que ver con nosotros, no, no, no.para nada. Nosotros no atamos a ruedas, a sillas sí, porque pensamos en su comodidad.

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  8. Sigo pensando que Darío se fugó con Lucía tratando de matarla de amor; y el otro día vi una pareja que coincide con su descripción columpiándose como locos y logré escuchar parte de su conversación entre carcajadas “si nos llegase a ver ahora…. seguro que te supone muerta…” Quiero creer que eran ellos…

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