Lo que escribí mientras mi novio jugaba al Fifa 14

Vaya situación más tensa, incluso para mí que no tengo nada que ver con esta historia y solo soy un espectador.
– ¿Quién te crees que eres para mirar a mi chica?
El receptor de la pregunta solo sonríe desde la silla que ocupa, a pesar de que se encuentra ante un hombre que duplica su tamaño y está bastante cabreado.
– Es que… ¡vaya cañón! ¿Cómo conseguiste que se fijara en ti?
Esto promete. El pequeñín es un bravucón.
– Déjalo, Marcelo. No merece la pena –dice la chica que no se ha movido de la barra, creo que para que para tranquilizarlo, ya que por un momento parecía que le iban a poder los nervios.
– Tienes razón, preciosa, este crío no tiene ni media ostia.
Para mi sorpresa y la de todos los presentes, el crío se bebe lo que queda en la jarra de cerveza y se levanta.
– Las apariencias engañan –anuncia mirándolo a los ojos desde veinte centímetros más abajo–. ¿Quieres comprobarlo?
Ahí está creando peligro. El puño de Marcelo vuelve a cerrarse, mientras asiente con la mandíbula apretada, la que recibe el golpe. Ese cabezazo iba con mala intención, pero no ha logrado más que aumentar su enfado. Esto pinta bien.
– Te voy a matar –ruge antes de lanzar el primer puñetazo que el otro esquiva en una maravillosa demostración de reflejos.
Esquiva, esquiva, esquiva… Uy, qué cerquita.
– Venga, ataca.
Parece que me lee la mente porque le devuelve un gancho. ¡Menudo efecto! Directo a la nariz. ¿Se la habrá roto? Marcelo se lleva las manos a la nariz y comprueba que está sangrando.
Qué bien le pegó –dice una mujer a su marido desde la mesa en la que siguen tomando un vino.
La suerte no le dura demasiado a David, tiene pinta de que le ha dado un tirón muscular y Golliat aprovecha esa ventaja para hacer uso de su fuerza. Lo golpea, lo golpea tantas veces, incluso cuando ha caído al suelo, que quiero cerrar los ojos. No lo hago y menos mal porque me habría perdido el instante en el que las tornas vuelven a cambiar. Con la poca energía que le queda, el de la cara morada saca una pistola. Marcelo se quita de encima y se separa unos metros hasta que choca contra la diana que hay en la pared. A ver qué tal anda de puntería. Está en posiciónhandgun-312049_1280 de disparo. Muchos le animan a que apriete el gatillo. Lo están presionando y él termina cediendo. El tiro sale desviado.
– Eh, eh, colega, no vayas a hacer algo de lo que te arrepientas toda la vida. Me has ganado. He aprendido la lección: Las apariencias engañan. Olvidémoslo.
La jugada tiene peligro, pero no pierde nada por intentarlo. Parece que consigue hacerle dudar, lo suficiente como para abalanzarse a por él. Disputa la posesión, parece que bailan y el arma se dispara. Con el alma en vilo espero a ver quién ha recibido el beso de la bala. Marcelo cae y resuenan los aplausos para el anonadado asesino.
– Enhorabuena –le dice la exnovia del muerto.
– ¿Por qué?
Bah. Ahora es cuando le dicen que ha ganado cien mil euros y la oportunidad de volver a participar en “Peleas de bares”, el reality, si quiere duplicar la cantidad. Seguro que pica. Hasta el próximo viernes, pardillo. Ahora voy a ver el fútbol.

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61 comentarios en “Lo que escribí mientras mi novio jugaba al Fifa 14

  1. Una espectacular combinación de los comentarios de tu chico (o el narrador del FIFA) para hacer un relato que ha quedado altamente ingenioso y que denota la enorme capacidad que tienes para crear pequeñas obras de arte. Nunca dejaré de aprender de ti.

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  2. Jo, wpa, me has transportado al pasado, cuando no existia la tele (prehistoria).
    Todos alrededor de la radio, escuchando la retransmisión de un combate de boxeo. El locutor, retransmitiendo, con toda su energia y loa radio oyentes animando: ! Vamos, más fuerte, otra……

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  3. Echaba de menos estas historias jajaja y esa forma de contarlo que nos lo hace “vivir” de primera mano. Fantástico, ya recuerdo porqué me lo pasaba tan bien leyéndote. Me alegro de hacerlo nuevamente 😉 Abrazos!

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  4. La que lías en cuanto te dejo un día libre, te vas de copas y acabas entre peleas y tiros. Así y todo hay algo que no tiene limites (Y no es lo que seguramente algunos estáis pensando) Es la imaginación, lo demás tiene coto en mayor o menor medida.

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