Dejándome llevar

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Levanto la pantalla, abro una página del office y pienso en qué demonios voy a escribir. ¿De demonios? No, no estoy de humor para recrear una posesión o para narrar la apertura del averno. Ya bastante con los que tengo dentro. Podría dejarlos escapar, ver si quieren hacer una travesura y así inspirarme, pero no me apetece. Estoy desganada y así no se puede ser la niñera de nadie. Podrían descontrolarse y destruir esta cafetería donde acostumbro a dármelas de interesante. Mejor que sigan encadenados. No los he necesitado para estas líneas que apenas llegan a valer tres cuartos.
Sorbo el café que ya se ha quedado frío en lo que medito si mandar el párrafo al cementerio, enterrarlo bien hondo y empezar de cero. Paso. Esto es lo que ha querido el teclado, mis dedos, mi alma o mi cerebro, que ya no sé quién manda. Quizás el jefe es el camarero, el titiritero que me mira creyendo que desarrollo una obra maestra. ¿Voy a resultar ser una marioneta endemoniada de todos los que se tragan mis sopas de letras? Si tuviera fuerzas, lo negaría, montaría un pitote, indignadísima diría que lo mío no es escribir a la carta, que no espero que los comensales disfruten del menú de comidas, y en parte mentiría. Me gusta estar en la cocina, echar especias como loca a la olla, innovar platos y saborearme a mí misma, pero ¿qué sería de no tener quien me dé luego una propina? ¿Habría llegado hasta Nunca Jamás? ¿Seguiría sin saber que ojalá lleva la tilde al final? Ojalá pudiera asegurar que sin ellos, de todas formas, habría encontrado la paz en esta adicción por imaginar. Así no tendría que dar las gracias, como ahora, por aliviar mi pesar.

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100 pensamientos en “Dejándome llevar

  1. Vaya vaya, También nos metemos a cocineros, podías empezar por una sopa de letras de primero, un revoltijo (al menos con cuatro huevos) de ideas de segundo y una macedonias de relatos de postre acompañado con una copa de reserva de versos y unos poemas de entrantes. 😉

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  2. Parece generalizado, el pánico a esa inspiración desmemoriada o sin argumentos. Llevo casi toda la mañana tratando de reunir todas esa palabras perdidas y darles algún formato, pero no. No eres la única, pero eso no conforma. Bueno… sigamos con el café o el aperitivo según convenga. Buen día.

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  3. Me parece bien que des un poco de descanso a los demonios que seguro los tienes trabajando en otro lugar. Además, siendo carnaval, qué mejor disfraz para un diablo o diablesa como tú que el de persona normal y sin imaginación. Besos de cariño disfrazados de odio.

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