Rebeldes con causa y algo soeces

Hola, silenciosos. Disculpad el mal aspecto que ofrezco. Qué coño. No me excuso. Desde la última conexión, además de perder la posibilidad de darme una ducha, me han quitado todo, lo que me permite ser mucho menos educada de lo normal.
Os estaréis preguntando dónde están mis compañeros mucho más atractivos, simpáticos y graciosos. Sumad. Ajá. Todos están muertos. El puto gobierno encontró nuestro emplazamiento. Sabía que tarde o temprano pasaría. No soy gilipollas. Muchos lo imaginabais con las noticias que os hemos ido trayendo desde todos los rincones del planeta en estos últimos tres meses. Por aquí los había mucho más ingenuos. Ya conocíais a Alexis, nuestro líder, informático y sacasonrisas, siempre tan jodidamente encantador. Pues jamás volverá a decir que conseguiremos acabar con lo que tanto aborrecemos, que nuestra causa justa vencerá a la injusticia. Ya no está para contagiarnos su espíritu esperanzador.

No digo que eso y la confianza, que poseía en su habilidad para ocultarnos, les matara, que les ayudara a bajar la guardia quizás. La verdad es que todos nos habíamos acomodado en aquel búnker. Habíamos creado un hogar y una pequeña familia de rebeldes porculeros. Unidos, con nuestras pollas enormes e imaginarias, nos creíamos invencibles.
Estos días he pensado mucho al respecto. He tenido tiempo, el suficiente para salir del estado de conmoción en el que me sumí tras ver cómo esos hijos de puta acribillaban a mis camaradas, para llorarlos y arrepentirme. Debería de haber sido también pasto de las llamas que utilizaron para librarse de cualquier prueba que los incriminara. Ya sabéis, su habitual modus operandi tras toda matanza. En cambio, mi instinto de supervivencia me hizo correr y volver a casa de mis papás con la polla impotente e inexistente entre las piernas. Ya veis. No soy mejor que vosotros, que estaréis sintiéndolo mucho, si es que os queda algo de maldita empatía, y que, sin embargo, no poseéis intención alguna de uniros a la lucha. Os agarrota el miedo tanto como a mí, pero ¿sabéis? He encontrado la fórmula del coraje. Los ingredientes no son fáciles de conseguir, aunque solo sean dos. Basta con una gran cantidad de furia y que hayan destruido todo lo que te importe. Hacéis bien, si imagináis que, a mi regreso, ni la casa, ni mis padres estaban para consolarme. A saber desde cuándo llevan muertos. Al parecer Alexis no había borrado tan bien nuestro pasado. No me encabrono con él. Tampoco albergo ira por mis progenitores, que también sabían dónde se metían al animarme a defender nuestros derechos. No es eso lo que me hincha los irreales huevos. No son ellos lo que me convierten en una suicida grabando este último vídeo. Son los que creen que se debe acallar todo lenguaje sincero, agresivo u obsceno.
¡Y una mierda! Que os jodan. ¿Me habéis oído? ME-TE-OS POR EL CU-LO VUES-TRA CEN-SU-RA. Y sin lubricante, a poder ser. Venid a chupármela, venid a por mí, a por todos los que quieran destruir vuestra red de mentiras. Puede ser que al final solo queden los acojonados, que no os pelearán, pero ni a ellos les podréis engañar. Os conocerán por los cabrones y asesinos sin conciencia que sois, o eso espero, ya que no estaré para verlo.
Así que después de tan elegante comunicado solo me queda desear al pueblo suerte. A la audiencia que creía en Alexis y en todos nosotros, dejadnos vivir en vuestros susurros. Adiós, amigos.

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145 pensamientos en “Rebeldes con causa y algo soeces

  1. Después de haberme encontrado, piensas darme pollazo en la cara dejando que mi jodida vida, continúe en la mierda que se ha visto metida?
    Ya conseguí ducharme de la basura que me acecha y no me vas a poner los huevos sobre la mesa, ahora no, quizás mañana, deje que me dejes, así llena de mierda

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  2. A mi estos relatos con 🔷🔷🔷🔷🔷 me erizan la piel del cogote, no estoy acostumbrado a oír (Leer en su defecto) Tantas soeces juntas y menos que los demás las coreen como si fueran un himno para alentar a los luchadores. 😉

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  3. Yo me voy a centrar en el escenario. Ciudad en ruinas, tiros a lo lejos, coches quemados taponando todas las calles y él grabando el video en una nave, con la cara tiznada y la ropa sucia a más no poder. Me gusta pensar en finales felices, pero en esta ocasión lo veo difícil, me da que muere.

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