Otro día

Disculpa. El relato que buscas ya no está disponible…

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Al menos no aquí. Te espera ansioso junto a otros en una nueva antología.

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267 comentarios en “Otro día

  1. ¡¡Jarrrlllll!! Me ha producido un cortocircuito neuronal. En la oscura y tétrica mansión cúbica donde el protagonista ha dejado de ser narrador me he encontrado yo: Escarbando en las características de un analizador de gas natural licuado. …Currently avaible technologies such a gas chromatograph…. Quiero cerrar la ventana informática y abrir la otra para que me dé el aire fresco y contaminado de Madrid, pero aire al fin. Como no es viable, observo por encima de mi hombro si alguien mira hacia mi cubículo ¿Nadie mira? Furtivamente abro una ventana a la libertad, a leer un cuento, si es posible que alguno de mis favoritos haya publicado. Me enfrasco en él —ha habido suerte y Henar ha publicado— y me descubro a mí mismo en un mundo más sórdido si cabe que el mío. Como soy literariamente masoquista —literalmente no; demasiado perezoso—, ¡¡me ha encantado!!
    Quiero más, pero noto en mis espaldas miradas y alientos ajenos, curiosidad maldita o envidia de aquellos que quisieran abrir otra página aparte del gestor de proyectos corporativo. ¿El Marca? ¿Zara online? ¿Macrotetas y minitangas punto com?
    Es duro estar enganchado a esta narrativa y tener que esperar. Por suerte, ha vuelto del Viña Rock. Tenemos droga para rato.

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    • Después de que los dedos se me agarroten de contestar comentarios, llego a este y recupero las fuerzas. Los crujo y sonrío. Debía llamarse torpevagoysimpático, pienso.
      Espero que ya te hayan librado de tu condena y hayas podido respirar y ver la luz del sol. Con la lluvia debe de haber menos contaminación, ¿o no? No sé.
      Antes de terminar y dar a enviar este comentario busco el Google una de las páginas que mencionas, para echarte en cara que no existe. Torpevagosimpáticoydesilusionista.

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    • ¡Hace tanto que no me libero por esas páginas! Seguro que la han cerrado por falta de público, exceso de censura o merma de viejos verdes. Porque te refieres al Marca ¿no?
      Los ruines barrotes, ya no férreos, ahora informáticos, no me permiten asomarme ni a las malolientes vaharadas de la cotidianía urbana. Sólo me queda el fresco aroma de un escapismo byteriano, breve y furtivo siempre, al hogar narrativo de un amigo.
      La lluvia sólo ha servido para recordarme lo sórdido, sin el consuelo de un escote. Y para inspirar algún relato, como toda la vida.
      PS.- No te crujas los dedos, pierdes fuerza. Y tú la necesitas para plasmar todo lo que imaginas. Que no es poco.

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    • La verdad es que me da grima chascar los nudillos, así que despreocúpate, estoy a salvo por el momento de la artritis.
      Me voy a quedar con el lado positivo. Y es que aun encerrado, tienes el poder de ser libre, o de crear un mundo donde lo eres y pastas en verdes prados.
      Por suerte, tienes el poder de crear nuevos mundos donde no hay cadenas

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    • Yo pasto en verdes prados como asno que soy 🙂 siempre que puedo. Y en cuanto a lo de generar mundos, soy un chapuza por vago: Me gustaría ser un dios que lo crease en un día y poder descansar seis. Fruto de la pereza es una humanidad ociosa, resultado del chafallón fabril. Pero quizá no sea tan malo, ¿no?

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    • «Chapuza manufacturera» que daría lugar a una humanidad defectuosa, ociosa, viciosa y gozosa. Ya sabes, el canón es fabricar un mundo en seis días y descansar el séptimo, Insisto, yo lo fabricaría en uno y descansaría seis.

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    • Chica, uno se pone primero a escribir, luego se anima a hacer unos garabatos y ya, de ahí a soplarle plastilina al niño y comenzar a crear un universo, políticos incluidos, sólo hay un paso. Pero, incluso con la plastilina que es blandita, me canso enseguida. ¡Imagina crear un mundo a partir de piedra berroqueña! ¡Qué pereza!

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    • Serás tú, que eres un artista, no me des ni ceras, ni plastilina, pues el mundo que haría podría ser peor que el que haría un crío. No quiero imaginarlo, si quiera. Animales con tres patas y cada una de un tamaño, personas amorfas… Voy a tener pesadillas.

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    • Tanto si soy débil como si soy valiente, que ambas cosas son manifestaciones de la misma actitud hacia el miedo, será un placer dejarme guiar por tu mano en el mundo exótico, fantástico, pero siempre negro, que imagines.

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    • El sonido de los disparos me ha dejado sordo. Mis lágrimas de miedo y furor no me dejan ver. Dan orden de calar bayoneta. Casi no puedo por el azogue de mis manos.
      Ahora tocarán a degüello, me levantaré, saldré de la trinchera hecha de munición gastada, muertos y piojos y aprovecharé el temblor de mis piernas para avanzar, transformaré mi miedo en rabia y mataré. Ni el lodo, ni los espinos, ni el fuego de ametralladoras que siegan piernas me impedirá pensar que o ellos o yo. Nombro a mi madre: ¡Allá voy!

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    • ¿Dónde está el asterisco que me lleve al significado de “azogue”? El día que me dejes de enseñar palabras no volveré a llamarte maestro. Por cierto, tu madre tiene un nombre raro. ¿Quién se llama “allá voy”?
      Mierda. Entre tanto pensamiento he perdido la concentración y he recibido un tiro en la pierna. ¿Me vas a dejar aquí, cabrón? ¡¡Vuelve!!

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    • Sí, vuelvo. Echo la rodela a la espalda, cuelgo la maza del cinto y extraigo la misericordia de fino acero, ahora que cesó el fragor de la lucha y sólo unas escaramuzas lejanas recuerdan la activa matanza. En la batalla, bien lo sabes, el superviviente le hacía al amigo o al enemigo herido una pregunta: ¿La mano o la espada? La respuesta dependía del estado del caído, de si prefería ayuda para levantarse o no seguir sufriendo. Lo malo de ser enemigo es que podías encontrarte con alguien vengativo. Lo malo de ser amigo también. Apoyo mi cuchillo en tu cuello sin preguntar y te miro a tus miedosos ojos:«¿Te acuerdas de Gunderina, la muchacha que quería hacer mi esposa?» Presiono sin dejar de mirarte.

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    • ¿Rodela? Joder. Voy a tener que estudiarme el diccionario a este paso. Ah, no, que has osado matarme. Menos mal que el apocalipsis zombi está cerca. Me levantaré de la tumba, porque vas a cavar una tumba, ¿no?. ¿Y sabes? Volveré a morder a Gunderina. Tendré de nuevo sus turgentes pechos entre mis dientes. Ella no disfrutará tanto, pero yo sí. Junto a mi gran horda avanzaremos hacia el amanecer, hacia tu casa, y con tus cuerpo nos daremos un festín.

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    • No tienes hogar en el espacio. Cuando eres un cýborg de asalto que vas de sistema estelar en sistema estelar exterminado a los entes acabas perdiendo la noción del tiempo, si alguna vez la hubo. ¿Cuánto tiempo hace que los entes atacaron a Gunderina en Daĥano? No lo recuerdo. Sí sé que no dudé en abrasarla con un disparo que la transformó en algo similar al matambre. No quise verla como ente. Pero juré exterminarlos: Por eso dejé que los sanos me hicieran esto. Ya no tengo sentimientos. Carne, plástico y metal para luchar. Daré, algún día y en algún sitio, con la inquina precursora de los entes. no le dispararé. La despedazaré con mis manos.

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    • Dime que ya lo haces aposta. ¿Matambre? Demasiada información. Ya no recuerdo lo que significaba azogue.
      Como estoy muerta y algo celosa, te diré algo. Aquella a la que tantas ganas tienes, en el mal sentido, claro, es mi hermana clon. La muy cabrona ha tenido una mejor vida que yo. Ya nos lo decía nuestro creador.
      – Sed malvadas y no confiéis en nadie.
      Maldita la hora en la que te conocí y te consideré un amigo con el que compartir mujeres.
      Pues eso, que ya tienes un dato que puede acercarte a ella. No te voy a decir dónde está porque, coño, a ti también te tengo tirria y no quiero darte todo el trabajo hecho. Hasta aquí llega el mensaje. Corto y cierro. Ah, y este tablero de la ouija se autodestruirá en 3, 2…

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    • Matambre, es que había un argentino cerca de donde estuve viviendo hace un par de años, y recuerdo aquella cosa buenísima, que que sacaban con aspecto de babosa gigante chamuscada.
      Me aparto de la ouija. No recuerdo en cual de los dos lados estaba. Por si acaso, busco un espejo en el que aparecerme.

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    • Voy a salir a la calle, a hacer como que fumo —en realidad, jamás lo he hecho—. Voy a buscar a un voluntario que jamás sabrá que lo ha sido. Usaré unas botas de seguridad del armario de un compañero con un forro para pies que luego elimino. Haré la prueba y grabo el sonido con el móvil.

      —¿Cómo? ¿Qué dice que ha pasado? Yo estuve toda la tarde trabajando ahí dentro. Mire usted, ni a fumar salgo.

      Eso sí, luego lo escuchamos los dos para poder determinar correctamente la onomatopeya antes de aplicarla.

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    • Sí, pero hay un pequeño problema: Le he cogido gusto. Con un mono desechable puesto he salido un par de noches —no es cuestión de que me pillen hasta haber logrado el objetivo del experimento—. Al amanecer estaba para tirar; sangre, linfa, esputos y otros fluidos corporales sin identificar que escapaban de las víctimas al aplastarles el pecho me lo dejan echo unos zorros.
      Más de seis horas de grabaciones he conseguido, eso sí. Lo pasaremos bien. Palomitas, mmm, por mi de acuerdo.

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    • Veo el problema: Te vas a gastar una fortuna en lavanderías. Te recomiendo que te pongas un mono de plástico y botas de agua. Al terminar la noche solo tendrás que darle un manguerazo a tu indumentaria. No es que lo esté probando yo. No lo haría sin ti. Jamás te engañaría.

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    • También lo espero. Espero que el orondo hombre se arme de valor para atracarnos y poder hacer de héroe. Me llevaré un tiro, pero será un día que narrar a la gente, y no solo dentro de mi cabeza. O mejor no, que seguro que duele. Casi prefiero ser otra descerebrada.

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  2. Si, vaya, un día aparentemente normal, como el de la gran mayoría de la humanidad.

    Ahora es extraordinario la cantidad de pensamientos e ideas que pasan por nuestra cabeza…,;).
    Si pudiéramos escuchar los pensamientos de todo el mundo, seguro iríamos por la calle, partiendonos de la risa.

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    • Me has hecho pensar y me temo que en tu contra. Creo que si escucháramos los pensamientos de todo el mundo nos deprimiríamos a lo grande. Y no solo por el ruido ensordecedor, porque supongamos que podemos elegir qué mente sintonizar. Ahí dentro tenemos incluso lo que no nos atrevemos a decir, ideas ruines, homicidas, a veces incluso suicidas, por no hablar de las tonterías. No quiero la telepatía como poder.

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    • En mi contra o no, me encantaría descubrir la hipocresía de la gente.
      Sería la caña poder escuchar las palabras que salen por la boca y a la vez lo que se piensa realmente.
      Sería divertidanente ” deprimente” ver la máscara de muchos. 👻👻👻

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  3. Niña pues has conseguido que quiera leer más te tu coñazo de vida, de tu vecina y su escote, de lo que escuchas en la ducha para tararearlo, de ese pincho de tortilla y ese camarero que te aprecia, o no, depende de lo llamativo del paraguas 😉 de ese autobús donde parecemos zombies todos con móviles mientras siempre hay un nefasto atracador pegado… quiero más. Que no deje de llover si es así 😉 besos mi HENAR GUAPA!!! MUASHHHHHH.

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  4. Un día para contar…

    Esa es mi súper chica… Ya de vuelta!!!
    Te recibió la lluvia, pero Arturo fue bueno,a pesar de lo estridente del paraguas,al menos te cubrió.
    Ciertamente llegar a las oficinas significa apagar la mente y convertirte en el robot que hace tareas que todos esperan… Pero esa es una buena “tapa” para que guardes ru identidad secreta. Así estás a salvo querida “H” pérdida entre muchos cubículos de personitas que olvidaron también vivir hoy y que llegan arrastrando sus malas noches, pensando que el salario se lo recompensará todo, o algún ascenso que no llegará, les hará dejar las frustraciones de un lado.
    Pero tú… Eres especial!!!! Antes de sumergirte xo o submarino de guerra, ya has dejado tu relato, que nos motiva y nos acerca a conocer quién más a quin va detrás de esa estampa de chica trabajadora en día cualquiera… Empezamos a imaginar la historia detrás de lo que los simples ojos ven.
    Ves? Ya me has creado otra historia en mi cabeza. Tienes ese don mi “H’

    Yo, feliz de sentirte de vuelta.

    Abrazo cálido (para la lluvia)

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    • No hablemos de Arturo, que aun no sé si definirlo como amigo o como cabrón, que me hizo una foto, la imprimió y la puso con una chincheta en la estantería, al lado de mi bebida alcohólica favorita. Vas a tener que convencerme de no usar mis poderes en su contra, porque estoy viendo que resulta divertido convertirse en villano. Ya les estoy gastando bromas a mis vecinos de cubículo. A Remigio le he quitado todos los tornillos de la silla, menos dos. Como no se mueve, todavía no se ha caído, pero lo estoy esperando para reirme por todo lo alto.
      ¿Ves? Tú también me inspiras, aunque no tienes la culpa de las tonterías que se me ocurren.
      Abrazo seco, no porque no vaya con cariño, más porque ya he usado el secador de manos del baño.

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    • Dale una oportunidad a Arturo… Quizás puso tu foto al lado de la bebida porque siente algo por tí, y no se atreve a decirlo… Te imaginas?
      Los chicos de la oficina deben estar atentos contigo. Tener a alguien tan cerca con tus súper poderes…. Es un riesgo!
      No esperes a reirte hasta que suceda, ríete tan sólo de imaginarlo.
      A veces lo que más quisiera sólo lo puedo imaginar….

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    • Imaginando entiendo por qué no me lo diría. No es mi tipo. Ya le he hecho saber que me gustan como mínimo con 20 años menos de los que tiene él. No soy una asaltacunas. Él es muy mayor.

      No debería, pero me haces mejor persona, y voy a avisarte, tú también estás tomando riesgos al acercarte. El riesgo de que quiera estrujarte en un abrazo interminable.

      Tú última frase es fantástica. Digna de las que colocas en imágenes. Quizás algo nostálgica, y a la vez no, porque el poder de la imaginación puede concedernos muchas cosas.

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