La fina línea

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Mira, tengo que decírtelo.

Ya no te aguanto más…

no tan lejos de mí.

Te quiero cerca para pegarte en toda la cara…

todos los besos que guardo.

Y que te duela cada rincón de tu cuerpo…

después de un maratón de orgasmos.

Que, por cierto, has engordado tanto…

en mi corazón.

He mirado tu foto y me han dado ganas de matarme…

a masturbarme.

Pero creo que lo mejor sería enterrarte a ti…

y que, así, nadie pueda robar mi tesoro.

Ya ves, me vuelves loca, una psicópata…

que haría cualquier cosa por ti.

Acumulo tanto rencor…

al pensar que podrías dejarme por otra.

Me atormentan las pesadillas en las que apareces…

y desapareces, y me aterrorizan incluso al abrir los ojos.

Despierta sueño con un «Te odio» salido de tus labios…

y lloro.

Son tantos los malos pensamientos acerca de ti…

como los buenos.

Pero puedes solucionarlo, basta con que me digas que, al leer estas palabras, sientes miedo…

el que yo también siento.

Y déjame…

que sea feliz por ello.

Olvidémonos…

de todo, menos de lo mucho que nos queremos.

Hasta nunca, espero…

que juntos podamos decir a lo que sea, del amor y del deseo, ajeno.

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99 pensamientos en “La fina línea

  1. Hasta para ser romántica tienes tu lado oscuro. ¡Oh, no! ¡No te equivoques! No me refiero al romanticismo… er… oscuro decimonónico, ya sabes, novelas mal llamadas góticas, paseos por los cementerios, amantes tísicas desenterradas… no. Me refiero a oscuro de dar miedo de c.j.ones. Y del resto.
    Es esa fina línea que separa el beso en el cuello del amante apasionado del primer amor y el mordisco cruel del vampiro de capa y colmillo. El uno, el moratón a esconder, la huella cárdena de un pecado consentido y disfrutado. El otro, color horchata desvaído, con menos sustancia que una salchicha de tofu.
    El uno deja, el otro toma, separados por una fina línea. Mundo en blanco y negro, binario, digital, sin lugar para el gris soso de lo analógico, de un simple «tomadaca» de un reparto para ti y para mí: Tú me dejas el moratón y yo te doy sangre para sustituir la infecta salchicha por una buena morcilla. ¿Ves? Yo no sé ser romántico.

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    • Hombre, hombre, hombre… A cualquiera que lea esto, excepto yo, sé que se le caerían las bragas, los calzones, las fajas o lo que sea. ¿Quién no se pone melosón cuando le hablan de morcillas? Reconozco de los del tofu puede haberte bajado puntos, pero has salido del paso. No sé qué haces que no estás escribiendo poesía.

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    • No te fíes. Acabamos de retar a The Askmaster a ser más poeta aún con las flatulencias y el tío va y lo consigue en menos de las veinticuatro. Es que hay gente por ahí que ni siquiera pierde el tiempo viendo la tele.
      Además, yo lo de la poesía ni para atrás. Un auténtico negado.

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  2. El claroscuro de un corazón…

    Delirios muy suaves románticos resultados en negrillas, para que tengan fuerza…

    Susurros casi tácitos de perversas pasiones que se desatan, en el más claro color de letras que pasen desapercibidas.

    El debate interno que sale a pasear a la luz mi “H”.

    En definitiva, tú eres una persona interesante y una escritora que conjuga ambos lados de la pluma…

    Los superpoderes en acción, para este primer mes del año.

    Bravooo! Un abrazote

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    • Creo que estamos en la misma posición… yo o quiero con todo, o no Quiero con nada! Por supuesto es complicado ser intenso, pero en cuanto a sentimiento no me cabe en la cabeza que sea de otra forma.
      Creo que estoy en el mismo extremo que tú para mí…CARIÑO gigante!! Y tú sabes que estás ahí, para mí.
      (Y Los “medio -medio ” que definan si odian o quieren, pero más o meno, no!)

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    • Habrá gente que sabe controlarse, quiero creer, que tiene unos botones para bajar o subir los niveles, para pensar con claridad hasta qué punto quieren implicarse. Si no, estaríamos empujándonos al abismo, sin intención, siendo tantos los apiñonados en el borde, a un paso de caer.

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    • Hay gente que dice, saber controlarse y creo que en algunos casos lo logra. Cuando pensamos hasta que punto queremos implicarnos… es porque tenemos la fuerza para no hacerlo u simplemente podemos dar la vuelta y alejarnos. Hay quienes ponen en “off” lo que sienten y ya. Y eso parece simple o sencillo, hasta que aparece la persona por la que aprietas todos los botones y en ninguno consigues que se apague lo que sientes. Creo que los que son equilibrados para unas cosas, quizás no lo son para otras y eso en el gran todo general, da algo de equilibrio entre unos y otros.
      Cuando estamos al borde… los pensamientos deben rescatarnos para no dejarnos caer… o serán los que completamente nos empujen. 😳

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    • Siempre es posible disentir… es un derecho inalienable. Qué pasaría? En mi cabecita un poco poca… me quedaría dando vueltas buscando entender lo que piensas. Mi punto, estoy convencida que nos romper es el más cuerdo… yo no me arriesgo en perder a alguien valioso por simplemente no perder la razón, que puede cambiar más adelante.

      Si en lo que disientes es en quererme un poco…. mira que lloro!!!😭 y ya sabes que tan sensiblera soy.

      Abrazote min”H”

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    • Ya me has quitado las ganas de comprobarlo: Sutil excusa para no reconocer que fuera de mi imaginación no podría. ¿Cómo voy a quererte poco? Y si te hago llorar, me inmolo. A no ser que sea de emoción, que entonces lo gozo.

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  3. Pingback: Hablemos de cursilerías | Viviana Jolivet

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