Gritando en silencio

Ahora que ni en broma me pillas sereno[1], es hora de gritarle al viento que[2] si pierdo el rumbo es detrás de una falda[3]. Nadie pilota el timón[4] y marcho a la deriva[1]. He perdido el norte, también el destino[2]. ¿Dónde te has quedado? Dime, ¿dónde te has quedado? Te has quedado en las palabras de la hiel de mi garganta[5]. ¿Qué haces que no vienes?[6] Huiremos a otra parte[7], buscando el paraíso, que sé que pisa el mismo suelo que yo piso[8]. En este mundo solo eres ganado[9], culo y tetas a conjunto[10]. Eres una cara bonita y poco más[11]. Yo te digo que aquí no prospera nadie[12]. No vamos ganando y no hace falta mencionar que nunca lo haremos[13]. Pero hay cosas a las que no quiero renunciar[11]. Me queda la esperanza de seguir gritando libre[14]. Llevaré el mensaje, igual que el viento lleva el grito de quien arde[15]. Arde, miren, todo está que arde[16]. En un mundo en el que no hay conciencia[17], el sol será nuestro único refugio[18]. Sigue leyendo