Momento incómodo

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Estaba tomándome un café en el bar cuando una chica más o menos de mi edad se acercó a mí y con una sonrisa de oreja a oreja, me saludó:

– Paolaaaaa.

Parecía que se alegraba de verme.

Me dio dos besos, me abrazó con fuerza y me atusó el pelo. Y yo: ¿Quién carajo es?

– ¿Cómo te va, guapa?

El “guapa” siempre funciona cuando tengo lapsus de memoria con los nombres. Soy muy buena recordando caras, pero los nombres, no tanto. El caso es que su cara no me sonaba de nada. ¿Se habría hecho algún retoquito?

– No te lo vas a creer. Soy mamá.

No sé por qué no debía creérmelo, pero puestos a seguir el juego…

– Las vueltas que da la vida, ¿eh? Enhorabuena. ¿Y qué es, un niño o una niña?

– Una niña. ¿Y a qué no sabes cómo se llama?

Espero que no le haya puesto mi nombre o me sentiré muy, muy culpable por no saber quién es, pensé.

– ¿Cómo se llama? –pregunté con bastante miedo.

– Es el nombre de una amiga en común.

Quería jugar a las adivinanzas. Pensé durante un rato. Podía ponerme a decir nombres de amigas al azar, los que recordaba, o podía confesar.

– Te voy a ser sincera: no tengo ni idea de quién eres.

Y me arrepentí. Su cara se transformó en un mueca de sorpresa, luego pasó al modo enfado y por último, indignación. Resopló y se fue como llegó, desconocida.

Mira que me fastidia que me dejen con la intriga.


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13 pensamientos en “Momento incómodo

  1. Que incomoda la situación. Yo la he vivido y sigo viviendola.
    Cada vez que nos encontramos me pregunta por toda la familia, hijos, padres, y encima con nombre incluido.
    Siempre me pregunto, porque la primera vez fui tan cobarde y no la dije que no sabia quién era.
    Ahora temo encontrarme con ella, pues mi pregunta siempre es : y vosotros que tal todos?
    Cuando nos separamos, me siento como una idiota.

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  2. Ciertamente intrigante, Henar. A mi me pasa todos los días … claro que llegué a firmar más de 10.000 escrituras de venta de viviendas a clientes y eso siempre me confunde … Cuando una chica rubia, o morena, de buen ver o no, me saluda por la calle, tengo todo cubierto … ¿Quién era? – Sería una compradora de viviendas – Ah, vale.
    Más ah, … si sabes quien era … dínoslo, por favor … me has dejado preocupado.

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  3. Pingback: Quinto mes | Pensando en la oscuridad

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