Vendo mi alma

En el anuncio que puse en Internet llegaron unas cuantas ofertas de gente bastante rara, pero ninguna que me resultara apetecible, bueno, todas menos una: una satánica me ofreció una noche de sexo, pero no creí que me saliera rentable a largo plazo, y quizás acabara sacrificado. Perdí la esperanza. Creí que no había sido tan buena idea hasta que un hombre trajeado llamó a mi puerta.

– ¿Usted es Sebastián Ibáñez, alias PishaBrava69?

– ¿Quién lo pregunta?

Me preparé para cerrar la puerta y huir.

– Un comprador interesado –me respondió esta vez con una sonrisa maliciosa, pero de buen tipo.

Lo invité a pasar y le ofrecí una cerveza que rechazó. Fue muy profesional. Solo hablamos del “Pacto”, como él lo llamó, pero no fue más que un contrato, donde yo le ofrecí incondicionalmente mi alma. Dijo algo de renegar a cualquier derecho y que no se hacían responsable en el caso de que ésta resultara dañada, y no sé, no pude oír nada desde que me dijo que me daría a cambio todo lo que quisiera sin ninguna restricción.

– Quiero un yate… y un avión privado, mil billones de euros, un Lamborguini, ¡y Ferraris! Quiero un coche de lujo para cada día del año, una mansión en cada país exótico, con piscina, claro, clubs, ¡clubs de striptease! ¿Una isla es mucho? –pregunté para saber si me estaba pasando, pero aquel hombre negó mientras seguía apuntando–. Mujeres, no solo strippers. Deseo que montones de mujeres caigan rendidas ante mi encanto… ¿Podrías hacerme más guapo y musculoso? –Esta vez asintió y me quedé pensando– Ahora no se me ocurren más cosas.

– Podrá pedir lo que desee, aun después de firmar.

No hubo más que hablar. Firmé aquel contrato con mi sangre, lo que me pareció extraño, como la pluma que me ofreció, que parecía un dedo humano disecado.

– Mañana tendrá todo lo que ha pedido, y tenga, mi número de teléfono. Llámeme si desea cualquier cosa.

El tipo se volatizó en el aire, pero luego pensé que sería cosa mía, de lo feliz que estaba y de las ganas que tenía de amasar mi cercana fortuna.

Me fui a la cama, esperando que el tiempo pasara más rápido y al despertar me encontré en una de mis nuevas y enormes casas. Dos mujeres hermosas me acompañaban en mi también nueva y enorme cama. No pregunté cómo. ¿Para qué? Después de una sesión matutina de placeres carnales y de interrogar a mis sirvientes (un detalle que él hubiera pensado en eso) acerca de la situación de las habitaciones en la casa y de a cuánto ascendía mi dinero, monté una fiesta, y de ahí a otra fiesta en Tailandia, Cancún, Brasil, países de los que no recuerdo el nombre, mujeres, sol, alcohol, dinero, fama… Fue lo mejor de mi vida. Al menos, lo que duró. Mi pobre corazón solo aguantó un mes. Morí con tres tías encima, así que no me quejo. Por otro lado el infierno no está tan mal, si te olvidas de los latigazos, los desmembramientos y otras torturas diarias de las que prefiero no hablar.

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46 pensamientos en “Vendo mi alma

    • Pues me das una alegría. Como me decoas que eran muy largos, intento recortarlos, pero siento que no expreso lo que quiero decir

      Ya sabes que lo de enrollarme hablando es lo mio. Pero no quería ser acaparadora, y como me dijiste que cuando contestaba tan largo no sabias que decirme! !!!!
      He intentado comedirme, pero no me sale ser tan escueta
      Probaré el termino intermedio. Pero no se si sabre. Me gustan demasiado las palabras.
      Pot cierto, por si no lo has captado
      Me ha encantado la fantasía del relato fe hoy.
      Ves no me des ideas, que no se parar………

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    • Así mejor. 😉 No, no había captado nada. Olvida lo que dije el otro día. Creo que me da igual que sean cortos o largos, a veces me cuesta contestar más a unos comentarios que a otros. Tú sigue enrollándote y adorando las palabras, que no hay nada más bonito que poder expresarse bien.

      Me gusta

    • Parece buen trato, pero ¿lo sería? ¿Valdría la pena toda la diversión por acabar torturado para toda la eternidad? He ahí el quid de la cuestión, y a partir de ahí, que cada uno evalue los pros y los contras.

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  1. Pingback: Quinto mes | Pensando en la oscuridad

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